Íba caminando por un sendero, a ambos lados no había más que bosque, montaña y más bosque... montaña con nieve, bosques con nieve... el aire escasea, el agua está tan fría que beberla es un horror para la garganta. La piel se congela con la nieve, la barba se viste de blanco para una reunión con el sueño eterno de la nieve eterna.
Es, en esos parajes donde estaba, solo, abandonado por sus compañeros, los mismos que habían jurado seguirlo hasta la muerte... ya daba igual, algunos lo hicieron, otros no. El punto es, que estaba solo.
Pero, ¿estaba solo?. Es esa la pregunta mas sabia, correcta, humilde y bella que apareció en ese momento... un momento: "¿estaba solo?" nuevamente, la voz del viento se confunde con el sonido del pensamiento..."¿estaba solo?", reluce nuevamente esa confusión, misteriosa... oculta y extraña.
Miraba en todas direcciones y no veía nada, miraba hacia arriba y se encontró cara a cara con una imágen: un rostro, que lo miraba fijamente, con dos ojos como platos brillantes fijos y estáticos, casi parecía un rifle apuntando a su presa, en el momento justo antes de disparar...
Nuevamente se escuchó aquel sonido extraño, mezclado entre pensamientos y el sonido del bosque helado. Ya a esta altura no se puede razonar, el aire escasea a tal altitud y el frío congela cualquier mecanismo de razonamiento que siga funcionando.
Aquel rostro continuó observando, era claro y de un tono acaso blanco amarillento, casi como aquellas estrellas que se ven un poco más arriba... Solo que esta no es una estrella, pero sus ojos lo parecen, aunque no podrían serlo...
El miedo, aquel reflejo que hace reaccionar al cuerpo más dormido, hizo efecto. La mirada se tornó hacia el camino, y surgió otra pregunta: ¿cuál camino?
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jueves, 20 de agosto de 2009
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