Se sentó sobre una roca a mirar dónde estaba, pensó en regresar, pero el camino estaba borrado por la nieve... hacia ambos sentidos, no había dónde ir, ni donde volver, tampoco donde esconderse... tan solo estaba mirando el lugar, la decadente situación que le había tocado vivir, junto a aquella luna, mirando odiosa hacia abajo, intentando llamar a lobos y osos para terminar aquel espeluznante escenario.
Se puso de pie, miro a su alrededor y comenzó a caminar, siguiendo el sonido del viento, el silbido del aire en el espacio, el cual le hablaba y le decía "ven, por aquí"... al menos eso creía.
De pronto se escuchó un nuevo sonido, no era parecido al cantar del viento, ni al zumbar de los grillos, ni al sonido de los búhos, ni el aullar de los lobos, ni el buen crujido de una suave rama quemándose al fuego lento...
Entonces recordó el fuego. Sí, aquel extraño objeto, intocable, inpalpable... incontrolable. Tan suave su calor, tan querido, tan recordado... su luz, calor, movimiento... tan amables y dulces... si, pero también tan extraños y lejanos en este país de frío y soledad.
Luego aparecieron más recuerdos, frente al fuego se ve una figura, no es un árbol y no es un animal, tampoco una roca ni una nube... ¿qué es?, hay otras, varias.. una, dos, incluso tres, ¿acaso más?... ¿qué son?, ¿q...uienes son?.
¡Cuidado!, cayo un pájaro muerto justo delante de él, despertó, estaba pálido, congelado... tenía sus ojos cerrados y su pico un poco abierto, sus alas eran blancas con café, pero la nieve, en ese momento, hizo que el blanco no fuera sinónimo de pureza, sino de muerte...
Lo miró y pensó en enterrarlo, miró al cielo y preguntó si era lo correcto, no obtuvo respuesta.... pero algo le dijo que era lo correcto.
Tomó al pajarito en sus palmas, lo movió a una parte al lado del camino cercana a un árbol, al mismo árbol desde donde había caído, cavó un pequeño agujero con sus manos, y dentro de él depositó al pequeño pajarito, el cual estaba frio, con un frio de muerte muy distinto al frio de la nieve que lo había asesinado.
Tapó el agujero con la misma tierra, o al menos eso intentó. Rezó un tiempo en su nuevo sepulcro, había fundado un nuevo cementerio.
Continuó su camino, mirando a cada momento su obra fúnebre, varias veces regresó a terminarla, sin embargo tenía que seguir caminando...
Luego de esto se dió cuenta de una cosa, estaba caminando... había encontrado el camino.
¿Un camino hacia dónde?
