jueves, 10 de marzo de 2011

Vientos

El camino se espeza, el viento hace sonar las copas de los árboles, los remece cual niño jugando con su juguete sonoro. El movimiento hace volar las hojas que dejan ver una suave capa de nubes que se muestran como un leve susurro del mar alejándose de la arena de aquella playa que quiere imponerse ante un mar amenazante, inquietante.

Dos caminos se separan ante una flecha que tiene dos letras ante sí, letras que indican dos direcciones opuestas. Van a sitios distantes, imposibles de reconciliar en un sentido común...

Hay que elegir una, ¿cuál?, no importa, pero hay que elegir...

Es entonces cuando un sonido se hace familiar, una sensación se hace familiar, un olor, un color, a pesar de la oscura noche que yace ahí encima.

El mar, aquel mar que se encuentra ahí delante, fuente de vida y de muerte, razón de tantas alegrías y tantas penas, nostalgia.. alegria... "elämää" ("vida"), pensó.

El olor de las olas, la sal golpeando su cara por el viento indican que ese es el camino que hay que seguir. El mar es el futuro, un futuro de muerte, de vida, de amor y de dolor.